La prostatitis aguda constituye una emergencia urológica, lo que obliga a un diagnostico y manejo expedito y apropiado. Habitualmente los paciente presentan síntomas y signos de infección urinaria como ardor para orinar (disuria) y aumento de la frecuencia miccional. A menudo pueden presentar intenso dolor sobre el pubis, obstrucción urinaria, malestar general, fiebre, dolor muscular y/o articular.

Las principales complicaciones de la prostatitis aguda son la sepsis urinaria y la formación de abscesos prostáticos, las que pueden presentarse si no se inicia un tratamiento en forma rápida y adecuada.

Diagnóstico

Por lo general el diagnostico se basa en la historia y el examen físico, sin embargo dentro de los estudios que apoyan el diagnostico se encuentran exámenes de laboratorio (Hemograma, urocultivo y examen de orina completa) y exámenes de imágenes (ecografía y tomografía axial computada para el diagnostico de abscesos prostáticos).

Un caso especial lo constituyen los pacientes que presentan un cuadro de prostatitis aguda posterior a la realización de una biopsia prostática (LINK). Por lo general la prostatitis postbiopsia se evita usando antibióticos profilácticos previo a la realización del procedimiento, sin embargo se puede presentar en alrededor de 1-2% de los pacientes sometidos a este examen. Es importante realizar un diagnostico y tratamiento oportuno, ya que por lo general las bacterias involucradas en estas prostatitis presentan algún grado de resistencia a los antibióticos usados en forma habitual.

Tratamiento

El manejo de la prostatitis aguda incluye el inicio rápido de antibióticos de amplio espectro, generalmente por vía endovenosa, y el soporte sintomático en relación al dolor y a los eventuales síntomas obstructivos que pueden acompañar a la prostatitis.

En el caso de los abscesos prostáticos, por lo general se encuentra indicado el drenaje de éstos, el que habitualmente se realiza mediante el uso de ecografía transrectal.